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Buscando el sentido de algunas cosas

Sinceramente no se como denominarlo. La cosa va sobre la actual «burbuja» de los clásicos y en especial, de los Volkswagen. Si bien es cierto, que tras una subida espectacular de precios ahora el mercado parece haber tocado techo e igualmente se han estancando en un intervalo de cifras que pueden resultar más o menos asequibles según como se analicen. De vez en cuando suele aparecer algún chollo pero casi es más frecuente que las apariencias engañen y no es extraño que aquello que el vendedor considera como una joya de incalculable valor no concuerda ni con la hiperbólica descripción ni siquiera en la antiguedad que se le presupone… Son tales las sandeces que uno llega a leer que darían para escribir un libro. Sin embargo, esta entrada no va de eso. ¿A alguien le suena esta frase? : «siempre puedes recuperar el dinero gastado ya que es una inversión que no se devalúa, los precios nunca bajan«. Efectivamente, si ya antes empleé el término «burbuja» es gracias a la similitud con la burbuja inmobiliaria española (también conocida como «ladrillazo») de lo que está ocurriendo con los los Volkswagen . No discuto ni discutiré que cada cual puede pedir por su vehículo lo que le de la gana. Pero tampocoes esto de lo que voy a tratar…

Es bastante habitual el adquirir un ejemplar en mal estado, restaurarlo o bien encargar su restauración, para inmediatamente sacarlo a la venta. Claro está, que en el caso en que la restauración se encarga a terceras personas, a un profesional,  es mucho más caro y eso repercute en el precio final de venta que siempre superará con creces al valor real de mercado ya que no solo el vendedor trata de recuperar lo invertido, sino también conseguir un beneficio neto. No lo veo nada mal, aunque siempre hay que contar con que el comprador confíe en  que está pagando  una restauración completa y no un simple maquillado que se hace pasar por un trabajo profesional. Y no será la primera vez que tal es el sobreprecio que el coche se queda sin posibles compradores .

Tal como dije, es una práctica que aún con sus riesgos, tanto para vendedor como comprador, no criticaré siempre y cuando exista honestidad en el primer participante. Ahora bien, aquí viene el fenómeno del cual quería tratar: MOTORES PREPARADOS.

 

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¿Qué sentido tiene jugar con la potencia de un motor para inmediatamente ponerlo a la venta?. Una cosa es que el usuario de un Volkswagen considere que para su uso  la potencia de origen se le quede corta, o su estilo de conducción o filosofía de vida demanda más caballos. Pero otra, es gastarse un pastón, porque es cierto, potenciar correctamente un bóxer aircooled no es ni tan fácil ni tan barato como pintan, para luego ponerlo en venta y vanagloriarse en el anuncio. Y así, amig@s, cada vez es más frecuente ver en venta VW’s con dobles carburaciones, cilindradas aumentadas (1.641, 1776, 1.915 cc,…) cuyo kilometraje no llega ni al rodaje mínimo, un par de salidas a concentraciones y poco más. Como si esto fuera sinónimo de «garantía». Desde mi punto de vista yo me encuentro ante esta problemática:

1º.- ¿Quien me garatiza fiabilidad? esa legendaria fiabilidad aircooled… ¿se mantiene o se esfumó? ¿su ensamblaje se encomendó a manos expertas o a un simple aficionado con más atrevimiento que conocimientos?

2º.- ¿Como sabemos que su funcionamiento es todo lo equilibrado que debe ser? ¿ese aumento de potencia supone una subida notable en el consumo? ¿Qué nuevos parámetros de  mantenimiento puede acarrear?

Tal como está la situación legal en España, aunque no es imposible, todas estas modificaciones se pueden homologar. Pero tamposo es gratis. Si ya de por sí supone un notable desembolso el preparar un motor VW, a esto habría que añadir los costes de homologación y más aún en el supuesto de tener que contratar los servicios de una empresa de ingeniería para llevar a buen puerto el proyecto. Todo esto, un suma y sigue a la hora de establecer  el precio de venta final que con la consiguiente ganacia de beneficios, se disparará hasta cotas rozando lo absurdo. Planteando además la incógnita de que lo que hoy es legal mañana la ley puede cambiar -y casos se han dado – que no garantizan que en un futuro el coche tenga los correspondientes permisos de tráfico para rodar.

Cada cual disfruta de su coche a su manera pero tengamos un poco los pies sobre la tierra. Gastarse un pastizal en sacar caballos a un coche para ponerlo a la venta está causando un daño tremendo no solo entre los aficionados y sobre todo, a aquellos que quieran iniciarse por primera vez en el mundillo, pero también, entre el parque automovilístico que cada vez pierde su originalidad mecánica.