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Otra «Cannonball Run» a la española: Porsche vs. Kawasaki

En una anterior entrada habíamos hablado de aquella particular “Cannonball Run” conseguida por el desparecido piloto español Francisco Godia en 1964, uniendo las ciudades de Barcelona y Madrid al volante de un Porsche 904 a la escalofriante media de 124 km/h (El «Cannonball» español). Tras este artículo me interesé en más gestas de este tipo sobre territorio español y recordé de una prueba publicada hace dos décadas en la revista “Automóvil” en la que enfrentaban un Porsche 928 S4 contra una Kawasaki ZX-10. Sin embargo, mi búsqueda de información fue infructuosa pues los archivos colgados en la red habían desaparecido y aquellos que en su día tuvieron en sus manos la revista ya no recordaban datos precisos de tiempo y distancias. Pero por fruto de la casualidad, y nunca mejor dicho, recientemente esta publicación lanzó un número especial donde recopilaba las 25 mejores pruebas desde 1977 y entre todas ella figura la ansiada “Cannonball del ‘88”. A este ejemplar ya en su día también le dedicamos una entrada: Una amena lectura .Y tal como se adelantaba, aquí viene ahora el prometido reportaje sobre tal polémica  prueba.

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Justo ahora que comienza el primer gran desplazamiento vacacional del año vamos hablar de un récord extraoficial contra el crono que separa las principales ciudades de España. Así que no está mal el recordar que estas empresas tienen más de locura que de heroico pues hay que tener en cuenta que se desarrollaron sobre carreteras abiertas al público. Hoy en día no estarían exclusivamente penadas con una cuantiosa  multa, sino con penas de cárcel y su posterior publicación igualmente acarrearía acciones legales por fomentar un delito contra la seguridad vial. Que cada cual lo juzgue como mejor lo considere, pero  lo que aquí figura es parte de un episodio histórico que marcó a la afición española del motor.

Estamos en Octubre  1988 y la revista “Automóvil” lanzaba su nº 129. Entre sus páginas figuraba el relato de una ocurrencia rocambolesca: enfrentar al coche y la motocicleta más veloces del mercado por las carreteras y autopistas que separan Madrid de Barcelona. Sin límites. A tope. A tumba abierta.  El automóvil escogido se trataba de un Porsche 928 S4 mientras que la representación de dos ruedas recayó sobre una Kawasaki ZX-10.  Por supuesto que en aquella época había vehículos  más rápidos pero eran modelos demasiado “exóticos” y exclusivos (el Lamborghini Countach, Ferrari F40 y Testarossa o el Porsche 959 por poner algunos ejemplos superaban con creces sus prestaciones) y buscando el mejor equilibrio, se decidieron por el V8 del fabricante alemán: un vehículo cómodo, lujoso y deportivo a la par, con una punta oficial de 265 km/h. Aunque  la versión de cambio automático contaba con peores cifras , fue la escogida pues su  piloto la encontraba más segura  a la hora de adelantar y el motor giraría más desahogado …  Respecto a la Kawasaki, sus principales señas de identidad  era un motor de 997 cc, 137 cv/10.000 rpm y 269 km/h de velocidad máxima según fabricante. Al igual que el Porsche, su concepto conjugaba espíritu rutero con deportividad. Ambos vehículos, por lo tanto, estaban más pensados para viajar a alta velocidad que como deportivos puros y duros. Lo que genéricamente suele denominarse como gran turismo.

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La “carrera” comenzaba en Madrid a las 7:30 (una hora más tarde de lo previsto… ¡por impuntualidad del motorista!). Así que el primer contratiempo vino de la mano de un exceso de tráfico rodado. La carrera se puede resumir en dos etapas: la primera entre Madrid y Zaragoza y la segunda entre Zaragoza y Barcelona. La moto aprovechó su capacidad de poder colarse entre el tráfico pero el Porsche contaba con una mayor autonomía gracias a su gran depósito de 86 litros. Al final, el tráfico retrasó en varios minutos a ambos contrincantes. Los mosquitos y otros insectos también contribuyeron al particular calvario del sufrido motorista.

En muchos tramos, ambos pudieron ver la aguja del  velocímetro apuntando sobre 270/280 km/h de crucero. El piloto de la Kawasaki afirmó haber puesto el motor a 12.000 rpm en 6º (a 2.000 rpm por encima del régimen de potencia máxima y pasando de la línea roja) que corresponden con un desarrollo final de ¡300 km/h! Tras ella, el Porsche estiraba hasta 6.400 rpm (288 km/h reales). Para seguirle el ritmo, el coche llegó a desconectar el aire acondicionado.

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Al final fue la Kawasaki quien se alzó con la victoria aunque, todo sea dicho, su piloto llegó extenuado por tanto esfuerzo y concentración, mientras que el del Porsche apenas presentaba síntomas de fatiga.

Desde Madrid se partió al inicio de la autovía, estando la meta situada en la Diagonal de Barcelona. Un total de 617,6 km que fueron completados en 3 h. 54 min. por el Porsche mientras que  la Kawasaki rebajaba el tiempo  hasta 3h. 18 min., estableciendo medias de 158,35 km/h y 188,10 km/h respectivamente. Las mayores medias se alcanzaron en la segunda etapa, con unos escalofriantes  233,77 km/h  para la Kawasaki y 215,18 km/h  para el Porsche… En cuanto a consumos, el V8 tragó 23,68 litros a los 100 km mientras que el tetracilíndrico japonés se conformó con casi la mitad: 12,61 l/100km. A modo anecdótico, al Porsche hubo que rellenarle  2,5 litros de aceite al cárter.

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Los datos de ambos podéis consultarlos en este recuadro  con fichas técnicas.

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Si Godia en 1964 estableció el “record” en 4h 55 min. con un Porsche de competición, en 1988 se invirtió una hora menos con un Porsche totalmente de calle,  “civilizado” y  carácter “aburguesado”. En ese intervalo de tiempo queda claro que tanto la red vial como la tecnología automovilística habían evolucionado una barbaridad.  Por lo tanto ¿Qué se conseguiría actualmente tras 28 años de esa última vez? En definitiva, un desafío realmente irrepetible… ¿o no?

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