General, HISTORIA

El microcoche San Román

Esta vez voy a repetir  un tema ya tratado hace mucho tiempo y del que además tenía pendiente de actualizar con unas fotos de mejor calidad tomadas en 2018 durante la feria Classic Motor de Gijón. Estoy hablando del microcoche diseñado por Julio San Román, un vehículo del cual los más veteranos del lugar aún recuerdan.

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No está de más comenzar con una breve reseña histórica para darle sentido a la creación de este sigular automóvil. Situémonos en la década de 1950’s. España aún sigue sufriendo una dura crisis tras su cruenta Guerra Civil (1936-39) agravada por un aislamiento económico.  Aunque a finales de esa misma década el régimen autárquico dejaba paso progresivamente a un Plan de Estabilización que dará lugar a la época denominada como Desarrollismo, la población española no gozaba de demasiados desahogos económicos. Es por tanto que el acceso a un automóvil suponía un desembolso demasiado costoso para una familia obrera. Así pues, para aquellos que necesitaban un medio de transporte con más capacidad que un motocicleta de baja cilindrada surgieron multitud de microcoches, un paso intermedio, tanto por tamaño como por técnica, entre las motocicletas y los automóviles propiamente dichos. Tanto de tres o cuatro ruedas, en España el rey fue, sin duda alguna, el Biscúter seguido del PTV entre otros tantos. El fenómenos de los microcoches no fue exclusivo de España ni mucho menos; Italia, Francia, Alemania,el Reino Unido y Europa en general también tuvieron buenos representantes de esta categoría  como el archiconocido Isetta (con múltiples  derivados) o el Goggomobil.

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Si bien estos microcoches salieron de cadenas de montaje  en factorías propiamente dichas, otros simplemente fueron  fabricados en talleres en cortas series de una manera más o menos artesanal. Las mejoras en la economía tanto nacional, hablando de España, como internacional, respecto a Europa, acabaron con estos simpáticos modelos al no poder competir tanto en precio como en comodidades con los nuevos utilitarios ensamblados en grandes series . Por poco más un trabajador podía estirar su presupuesto de cara a adquirir un «coche de verdad» en cómodos plazos (como se decía entonces) en lugar de un sucedáneo. A mediados de la siguiente década apenas existían ya fabricantes de microcoches. Y además de esto, también tenemos casos como el que aquí nos ocupa; pequeños cochecitos construidos de manera particular para uso personal de su creador. Sin más pretensiones  que satisfacer las necesidades de su usuario. No es un caso único pues se tiene constancia de más unidades de este tipo. Basta recordar el microcoche desarrollado a partir de una Vespa por el santanderino Paulino Pérez Rivero en 1961 por poner un ejemplo claro.

D. Julio San Román Urías fue uno de esos españoles que a falta de permitirse un automóvil decidió fabricarse uno acorde a sus necesidades. Para ello en 1958 adquirió de segunda mano un Iso Isocarro de 125cc. es decir un motocarro o triciclo de reparto que ejercía sus funciones  en la recientemente inaugurada Universidad Laboral de Gijón. Tanto él como su hijo, Julio San Román González eran mecánicos de la Fábrica de Moreda de Gijón, así que disponían de conocimientos y habilidades para transformar el humilde motocarro en algo lo más parecido a un automóvil… con ciertas particularidades.  Siempre se ha dicho que la necesidad agudiza y el ingenio y es así como los San Román empiezan a trabajar sobre este proyecto en ¡la habitación de su casa!.  Debido a que el futuro coche debía atravesar una puerta de sólo 90 cm de ancho para acceder a la calle, decidieron diseñar un sistema para que las ruedas se plegaran. Del concepto original del Isocarro poco quedó pues el nuevo bastidor presenta dos ruedas delanteras direccionales y una trasera motriz. El Isocarro disponía de una configuración de dos ruedas traseras motrices y una horquilla delantera con manilar de motocicleta delante.

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Mediante un ingenioso sistema de palancas y el volante se pliegan las ruedas delanteras, quedando éstas ocultas en la carrocería. Las aletas se desmontan para poder pasar por el hueco de su vivienda.

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Por desgracia, D. Julio San Román padre no llegó a poder de disfrutar de su invención pues fallecería antes de ser terminado, siguiendo su hijo con la tarea y concluyéndose la parte trasera de la carrocería en Talleres Miami de Gijón.  En 1963 ya estaba completo pero faltaba ponerlo legalmente en circulación. El choque con la burocracia demoró su aprobación por Industria  hasta  1967, quizás demasiado tarde ya, para que Julio San Román hijo pudiera rodar con su microcoche. Por suerte, aún sigue en manos de su primer propietario y en perfecto orden de marcha.

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Configuración en tandem, una manera de disminuir la anchura total.

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Inspiración aeronáutica en la zaga. Las rejillas ventilan el compartimento del motor de 2 tiempos monocilíndrico de doble pistón  y  125 cc refrigerado por aire forzado. La transmisión a la única rueda trasera se realiza mediante una caja de cambios de 6 velocidades hacia delante y 3 hacia atrás para aprovechar al máximo los escuetos 7 cv del propulsor.

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Aletas al estilo americano de la época. Otros microcoches tambien optaron por esta solución estilística.

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1 comentario en “El microcoche San Román”

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